Las aventuras de Gotrek y Félix: Matadragones

01.04.2025

Autor: William King
ISBN: 978-84-480-3377-4 (lomo negro)
Fecha de publicación: septiembre del 2000 / 1 de febrero del 2004
P.V.P.: 10´95 € (lomo negro)

Resulta llamativa la evolución de William King a lo largo de las novelas que protagonizan Gotrek y Félix. La primera, Matatrolls, era un conjunto de relatos que habían aparecido en otras publicaciones, mientras que la segunda, Mataskavens, está escrita con una estructura dividida en varias partes que se narran a modo de relato, pese a que el conjunto funciona como novela. No es hasta Matademonios donde encontramos una estructura de novela más tradicional, así como la incorporación de personajes secundarios como Max Schreiber, Ulrika, Snorri Muerdenarices o Malakai Makaisson, un conjunto de personajes inolvidables que todavía hoy, veinticinco años después, son recordados con cariño por los aficionados a la serie Las aventuras de Gotrek y Félix. Lo llamativo es que, después de tres libros cambiando drásticamente la estructura de la narración de uno a otro, en Matadragones el autor decide seguir con la misma línea que ya siguió en Matademonios. Y no solo eso, sino que lo hace de manera que la historia fluye de forma natural de Matademonios a Matadragones, casi como si fuesen una sola novela. 

Esta tendencia proseguirá durante los dos siguientes libros, Matabestias y Matavampiros, hasta una desconcertante Matagigantes en la que, antes de dejar la serie, William King rompió la baraja y puso punto y final a la historia que comienza en Matademonios y prosigue en Matadragones. 

Por lo que respecta a la novela en sí, la historia de Matadragones supone un paréntesis en la trama que tuvo su inicio en Matademonios, cuando Gotrek y Félix y sus nuevos compañeros descubrieron aterrorizados la inminente amenaza de un colosal ejército del Caos que desciende desde el norte arrasando todo aquello que encuentran en su camino. Sin embargo, mientras tratan de decidir qué rumbo deben trazar para poder advertir sobre la amenaza del Caos, se las ven con un terrible y poderoso dragón que causa serios destrozos en la nave Espíritu de Grugni. Esto les lleva a refugiarse en la ciudad enana más próxima, ya que solo desde una de estas urbes es posible reparar la nave voladora. Este lugar resulta ser Karak-Kadrin, la ciudad de los matadores, ni más ni menos. Y como a los matadores no se les da muy bien eso de estar quietos y sin hacer nada, especialmente si hay posibilidades de enfrentarse a un terrible y mortífero monstruo, Gotrek, Snorri y Malakai deciden ir a por el dragón mientras en la ciudad se efectúan las reparaciones necesarias en la nave. Junto a ellos van también Félix, Max y Ulrika... y un puñado de matadores que deciden acompañarlos en busca de una muerte gloriosa. Juntos tiene que atravesar montañas plagadas de bandidos, orcos y goblins antes de llegar hasta la guarida del que posiblemente sea uno de los dragones más grandes, más despiadados y más peligrosos que se conocen. ¿Qué puede salir mal?

Mientras tanto, y sin que Gotrek y Félix o sus compañeros tengan constancia de ello, el vidente gris Thanquol, que lleva persiguiéndolos desde Mataskavens, llega hasta los Desiertos del Caos, donde pone en marcha sus propios y retorcidos planes de venganza, unos planes de venganza con los que planea acabar al fin con sus despreciados enemigos, y, bueno, con cualquiera que se ponga por medio, de paso, sea amigo o enemigo. Cosas de skavens, ya sabéis. Así que, suponiendo que sobrevivan a las montañas llenas de bandidos y pielesverdes y al terrible dragón, los héroes de la historia aún tendrán que hacer frente a la horda del Caos que se acerca por el norte, y al pérfido vidente gris que intriga contra ellos. ¿Quién dijo que la vida de aventurero es aburrida?

JOAQUÍN SANJUÁN